Esta semana os quiero compartir este poema que escribí por ahí en el 2012.
La historia de este poema es la siguiente.
Lo escribí en el momento en que empecé a darme cuenta de que la humanidad en general guarda secretos.
Pero siempre hay uno que por un lado te gustaría que nadie supiera, pero por otro lado te mueres por
gritarlo.
También hay secretos que lastiman, ese tipo de secreto lo suele tener la gente que cuya conciencia lo acusa por algún daño que ha causado.
Cuando la conciencia acusa no se puede ser feliz. Asi como no es lo mismo ser realmente feliz que creer que eres feliz. Pero ese es otro tema.
En definitiva, los secretos también pueden hacer pagar, pueden atormentar y pueden ir mucho más alla. De ahí el que hay que llevar cuidado con ellos. Algunos secretos hasta la tumba pueden llegar.
Un secreto
tu alma guarda.
Un secreto
que hasta la tumba llevarás.
Un secreto
que te gustaría gritar al viento.
Un secreto
que te lástima que y cada día más.
Un secreto
que temes que sea descubierto.
Un secreto
que nadie más que tu alma sabrá.
Y tú
secreto en mi tumba con sangre escribirás.
Tíscar.
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